jueves, 21 de junio de 2007

33 y (re) contando...


I erase you now
I don’t need you now
I erase you now with all of my past
SECOND LIFE SYNDROME. RIVERSIDE

Bien, ya van dos personas que me dicen que ando muy depre, que recuerde viejos y mejores tiempos... Bien, por lo menos esta semana ha sido un poco mejor que las anteriores y eso que pensé que mi cumpleaños número 33 me traería malas vibras; repetir esa etapa que dura algunas semanas, pre y post natalicio, en donde me cuestiono todas las cosas que he hecho en el año e intento hacer una especie de arqueo de mis buenas y malas acciones para sacar conclusiones que rara vez son favorables... En fin, este cumpleaños fue distinto y aunque no lo celebré de la manera en que tenía planificado, por lo menos pasé por un par de buenos carretes y me encontré y re-encontré con personas bastante interesantes y que creo pueden jugar un papel más o menos importante en mi vida de aquí en adelante...

Y ahí está el tema, ese que tantos filósofos, pensadores de poca monta, parasicólogos, parásitos galanes de medianoche y hasta el más vulgar de los seres con cierto pensamiento metafísico se han preguntado en algún momento de estrecha lucidez: ¿por qué sucede que te (re) encuentras con ciertas personas en el momento exacto en que esa persona tiene que estar ahí? Supongo que las elucubraciones darían para varios volumenes enciclopédicos, pero como esto es un blog y no es el espacio para ese tipo de brutalidades, me contentaré con creer que la vida es una serie de causalidades y no casulidades; que cada uno de esos encuentros es producto de las decisiones que tomamos día tras día y que nos llevan a esos puntos de mágica (re) unión y por lo tanto, no debería sorprenderme tanto que esas personas hayan (re) aparecido cuando mi alma, o como quiera que se llame, tenía la necesidad de ese encuentro específico que no es más que el producto de mi propia, insaciable, absurda e incansable búsqueda... ¿Se entiende?

Bueno, además de los desvaríos propios de una fecha tan cabronamente especial como esta (feliz cumpleaños a mí), debo reconocer que qún tengo muy buenos amigos, que la cerveza es un néctar divino, que las mujeres son el regalo más hermoso de la evolución de las especies, que escribir es un vicio y que sin importar el tiempo que pase, nací cucarro y moriré cantando...

1 comentario:

Aida dijo...

Claro que se entiende. Algo así como en Rayuela de Cortazar. Estoy totalmente de acuerdo en los maravillosos (quizá inconcientes y deseados) "encuentros".