lunes, 15 de octubre de 2007

¿Por qué el Rock Progresivo?


Muchas veces me lo he preguntado y la respuesta ha ido cambiando con el tiempo. Sí recuerdo muy bien cuando tenía 13 años y mi compadre Mauro me hizo escuchar a Klaus Schulze y yo quedé absolutamente abrumado, como si hubiera sido testigo de la más incomprensible revelación... era la época en que lo que estaba de moda era el rock latino y lo alternativo era ser o punketa o metalero y yo, bueno, con sas ansias un tanto ridículas de sentirme diferente opté por seguir excavando en el brillante, complejo y mágico mundo del rock progresivo que se abría ante mí como una epifanía, inspirador y evocador, la música perfecta para acompañar mis incipientes relatos...
En fin, esa búsqueda me llevó a descubrir un mundo más sepultado que desconocido. Decubriría luego obras maestras como Cerca del Abismo de Yes o el En Vivo de Genesis de 1974 que por esos años salió en kct no sé por qué milagro de las distribuidoras nacionales. Más adelante vendrían nuevas y más increíbles obras y yo, en inevitable proceso de crecimiento/madurez/envejicimiento, seguía alimentándome de los viejos clásicos y descubriendo a las bandas que comenzaban a romperla por allá a inicios de los '90... Pero por qué? Es ahí que me di cuenta que los comentarios de los críticos eran ciertos: el Prog, aunque no lo quiera, es elitista. Jamás será masivo ni correctamente comercial y por ahí va su gracia, así como también en su pomposidad y ambición. Y por supuesto, cualquier cosa que no sa masiva, me llama la atención.
El Progresivo me ha dado grandes amigos. Hubo un tiempo en que formamos una especie de cofradía* en la que compartíamos los discos que habíamos adquirido y nos quedábamos largas horas escuchándolos y comentándolos, acompañados de unas buenas chelas y hartos puchos. Ahora aún hago lo mismo, aunque por internet. Creo que esas amistades forjadas en torno a un equipo, kctes y luego cedés no se romperán jamás por la sencilla razón que somos tan pocos y escasos los que alucinamos con estas huevadas que nos unimos en manada melómana para combatir o por último hacerle el quite a la música desechable de MTV y la mayor parte de las radios y televisoras. Y es por eso que en este caso, el elitismo del Prog se me hace una cualidad y no un defecto.
Entonces, me convierto en bicho raro. Que este gusto a reforzado mi tendencia congénita a cierto nivel de soledad, no es un hecho que niegue. Pero también me ha servido para mirar el mundo de otra manera, me ha enseñado a disfrutar la música desde otra perspectiva, no más elevada pero sí diferente. Con el tiempo, dejé de lado esa estúpida creencia que la música que escuchaba era la mejor del mundo y si bien ahora me encanto con muchas cosas, todavía creo que la ambición incluso desmesurada del Prog es una salvación, no sólo para mí sino que para la música en general, en especial en tiempos en que las letras sin sentido, los ritmos pegajosos y las baladas chicle son pan de cada día. Un poquito de ensoñación y magia no va a matar a nadie y quizás es por eso que ahora, en estos días, mi razón para seguir escuchando Prog es esa: saber y que de algún modo los demás también sepan que la música, entre las tantas características de las que la hemos dotado, también tiene como objetico llevarnos a otros planos de la conciencia, provocar emociones profundas y de vez en cuando, hasta hacernos pensar un poquito más de lo que diariamente lo hacemos. Y el Prog, lo logra.

*Saludos a la cofradía que ahora, anda dispersa por el mundo: Mauro, Negro Oscar, Pili, Dennis, Ricardo (Peinado Perfecto), Pupo, Mario, Tito, Leo, Jaime, Toño (Vietnamita), Juan Ernesto, Lore... Si se me olvida alguien, que me avise! Ah! La foto la tomo hace varios años Rodrigo Herrera y fue portada de Revista Sabella...

2 comentarios:

Juan dijo...

Un saludos desde la distancia. VIVA EL PROG.
Abrazos toño.

Tito dijo...

Que recuerdos esos, como cuando volaron los cds en la casa de Guatón Ricardo!
Acá seguimos en Viña, haciendo Prog y con juntas Prog también.
Grande Pelao!